¿Miedo a las Terapias?
¿Alguno de estos motivos te frenan para dar el paso a conocerme?
"Me da miedo pedir sesión porque es como asumir que realmente hay algo mal en mí."
Pedir ayuda no significa que haya algo mal en ti. Significa que te importa tu bienestar y que quieres entender lo que está pasando. No es un problema, es un paso hacia la solución.
"Si tengo un problema con esto, ¿significa que soy menos mujer o menos hombre?"
Para nada. La sexualidad y las relaciones no son un examen de identidad ni de valor personal. Tener un bloqueo, una dificultad o una etapa complicada no te hace menos. Te hace humano/a.
¿Y si mi problema no es tan grave?
No hace falta que algo esté “fatal” para querer mejorarlo. Muchas veces esperamos a que la cosa explote para actuar, cuando podríamos haberlo solucionado antes y sin tanto desgaste. Si algo te preocupa, ya es razón suficiente para hacer algo al respecto.
Me da vergüenza hablar de esto.
Lo entiendo, pero te prometo que en cuanto empieces a hablar, verás que es más fácil de lo que imaginas. No hay preguntas incómodas ni discursos raros, solo una conversación normal con alguien que sabe cómo ayudarte.
¿Qué va a pensar mi pareja si le digo que quiero hacer terapia?
Va a pensar que te importa. Que quieres mejorar. Que te estás tomando en serio tu bienestar y el de la relación. Y si tiene dudas, también podemos trabajarlas juntos/as. Esto no es buscar culpables, es encontrar soluciones.
¿Y si no tiene solución?
Este es el miedo más grande. Y también el más equivocado. Todo tiene una solución, pero no siempre nos encontramos solos/as. A veces basta con entender lo que nos está pasando para desbloquearlo. Otras veces, necesitamos herramientas nuevas. Pero lo que sí te puedo asegurar es que nunca estás sin opciones.
Lo voy a dejar para más adelante.
¿Cuántas veces has dicho esto ya? Si sigues esperando el “momento perfecto”, te adelanto que no va a llegar. El mejor momento para cambiar lo que no funciona es ahora.
¿Y qué pasa cuando trabajamos juntxs?
Conmigo no vienes solo a hablar.
Vienes a descubrir, soltar, reírte, sentir, reconectar. A veces lloramos, a veces (muchas) reímos Y siempre avanzamos. Soy cercana, sin postureos, implicada. Trabajo contigo desde el primer minuto para ayudarte a entender qué te pasa y cómo darle la vuelta, de forma real. No vengo a darte una charla teórica: vengo a acompañarte a mirar lo que llevas tiempo evitando, a encontrarle sentido, y a que recuperes lo que creías perdido: el deseo, el placer, la autoestima, la seguridad, las ganas, el brillo.
Mis pacientes me dicen: